blog de Pequegenios

Viajeros en una columna de densidades

"¿Qué pasa con el anacardo cuando lo dejamos caer dentro de este vaso?".... Observa cómo su fruto seco favorito viaja a través de la capa de aceite, recorre el tramo con agua y se detiene en cuanto tropieza con la miel. "Casi hasta el fondo, reposa sobre la miel". "¿Y si probamos con un kiko?" Como si fuera un pequeño tesoro lo prende con sus dedos y se prepara para seguir su caída por las tres capas, pero esta vez el viajero decide flotar sobre el aceite. "Nada, se queda sobre-encima". Prueba con el cacahuete... "éste se posa sobre el agua". Pronto se preguntará por qué se quedan en distintas capas. Algo intuye, "el anacardo es el más grandote". Crédito de foto: cytcerones 

En la Luna llena y tres minutos

Cada noche observa la luna y sonríe cuando brilla en la noche clara. "¿Cómo está hoy la luna?" Grande y redonda como una pelota,  parece un gajo de mandarina, falta un buen trozo para que esté llena, no la veo por ninguna parte, no está ... Así está hoy la luna ... Con sus deditos de manos tranquilas mueve la aguja, así, así está la luna. No, así mejor, dice con risa juguetona mientras toca con suavidad su reloj de fases lunares. Calla y, con toda la solemnidad que su corta edad le permite, alza su mirada para hacer una propuesta muy seria: "Cuando la aguja esté en la luna llena y tres minutos, cenamos. Vale?" Crédito de foto: cytcerones

Un refugio para exploradores lunares

Con papel y cinta de embalaje, o un periódico y celo, una tarde tranquila, ganas de construir y un poco de paciencia, podemos crear un refugio o “hábitat” lunar para alguno de sus muñecos preferidos. Si además tenemos espacio suficiente y nos atrevemos con una versión lo bastante grande para que entren un par de pequegenios, al menos a gatas, se pasarán unos cuantos ratos jugando a ser astronauta, merendando en su interior o leyendo cuentos.
 
Crédito de fotos: cytcerones

"Montemapa", la montaña que se hizo mapa

 Si te fascinan los mapas y alguna vez un plano topográfico te ha sido útil para planificar una ruta de senderismo, disfrutarás de esta actividad con los peques y no tan peques. Plastilina, arcilla o pasta para modelar, hilo dental, lápices y papel para crear un "montemapa". Quizás hasta entréis en debate sobre cuál es el mejor camino para subir a la montaña, cuál sería difícil hasta para escaladores profesionales y cuál parece fácil para el resto de los mortales.
 
Crédito de foto: cytcerones
 

Dejarle hacer, sin intervenir demasiado

No indicarle cómo experimentar, del mismo modo que no le explicamos cómo jugar. Dejarle hacer, sin más, ya llegará el momento de enseñarle cómo se utiliza ese embudo o aquel colador. Concederle este tiempo de experimentación libre, antes de lanzarse a dar instrucciones y “dirigir”, es lo más difícil pues el pasado pesa y el modo en que aprendimos también. Pero intentarlo vale la pena, basta con estar ahí, cerca.
 
Crédito de foto: cytcerones
 

Nace el blog de Pequegenios

Iniciamos aventura de la mano de los peques, porque son geniales. Confiamos en no serles un estorbo, al menos lo intentaremos, en esas intensas ganas que tienen por experimentar, descubrir, conocer el mundo y aprender jugando. Ellos son nuestros maestros y, aunque por momentos guías somos, su genialidad nos deslumbra. 
 
Crédito de foto: cytcerones
 
 
 

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