historia de la ciencia

Científicos y divulgadores (III): Poincaré

No cabe citar un único libro cuando se habla de Jules Henri Poincaré (1854-1912), uno de los más influyentes científicos del siglo xix, considerado en gran medida padre de la topología (Analysis situs), y uno de los precursores de la teoría de la relatividad especial o restringida. También sus aportaciones en mecánica celeste, que es una de las ramas más antiguas de la fisica, son cruciales.

Científicos y divulgadores (I): Euler

La mayoría de los investigadores y científicos de nuestros días apenas tienen tiempo para difundir su ciencia, hacerla llegar a las personas que, a pesar de estar interesadas, por diferentes razones no tienen acceso fácil a la misma. Otros, sin embargo, hacen verdaderos esfuerzos por que sus resultados puedan ser comprendidos por algunas personas más que las pertenecientes a su estrecho círculo.
 
Llama la atención que uno de los científicos más grandes y prolíficos de la historia,  Leonhard Euler (1707-1783), además de la ingente cantidad de trabajo científico que llevó a cabo a lo largo de su existencia, y de atender a su numerosa familia aún tuviera tiempo para  adiestrar a la princesa Filippina von Schwendt, perteneciente a la corte de Federico II de Prusia, en algunas cuestiones de la Física.

"El tesoro de Kepler " de Luminet

Tycho Brahe (izqda) y Johannes Kepler (dcha). Praga.Astrofísico, escritor y poeta, Jean-Pierre Luminet nos ofrece este año con su novela "El tesoro de Kepler" un fascinante viaje a los albores del S. XVII. Pronto el hombre sería destronado y el centro del universo dejaría de pertenecerle. El heliocentrismo ganaba terreno con sigilo y muchas dificultades, pero de forma inexorable. Cuando el astrónomo Tycho Brahe, mathematicus imperial de Rodolfo de Hausburgo, liberó en 1601 las observaciones que tan celosamente había guardado durante 38 años el avance se convirtió en inevitable. Allí estaba Johannes Kepler, uno de los mejores matemáticos de su tiempo para construir órbitas, para encontrar relaciones entre astros y planetas, para elaborar un nuevo mapa del universo. ¿Cómo llegaron a encontrarse estos dos personajes?¿Por qué Kepler y no otro científico de la época?

Alemanes y aliados en busca de la bomba atómica

Reactor nuclear de HaigerlochQue los físicos alemanes quisieran o no fabricar la bomba atómica siempre ha estado en tela de juicio. Antes de la guerra Alemania era un destino privilegiado para todo científico, los mayores avances en ciencia y tecnología estaban germinando allí, era fácil suponer que lo conseguirían durante el régimen nazi. La sorpresa fue en realidad conocer su fracaso y escuchar después un sinfín de exculpaciones que han llevado a muchos a proclamar la superioridad moral del equipo alemán sobre los científicos del proyecto Manhattan, que sí lograron tan terrible propósito.
 
La mayoría de los científicos que no eran nazis y, sin embargo, trabajaron para Hitler adoptaron una postura dual; se centraban en la investigación objetiva, considerada un bien superior, y se adaptaban o sometían a la situación política en un aura de “pureza irresponsable”. Los aliados por su parte aplacaban su conciencia convencidos de que el enemigo avanzaba más deprisa hacia la bomba atómica. Hasta diciembre de 1944 no tuvieron certeza del fracaso de los alemanes, cuando llegó a Estrasburgo un grupo de agentes secretos, el equipo Alsos, liderado por Samuel Goudsmit, físico y políglota que conocía a Werner Heisenberg. El resultado de la misión, el reactor nuclear de Haigerloch, que nunca llegó a funcionar, y diez físicos capturados; incluido Heisenberg.

"La ecuación jamás resuelta" por Mario Livio

Las apasionantes vidas de dos genios matemáticos, Évariste Galois y Niels Henrik Abel, muertos ambos dramáticamente demasiado jóvenes, aparecen en este libro de Mario Livio, astrónomo y divulgador. Pero no son solo biografías apasionantes lo que encontramos en sus páginas. Sino que, con una habilidad asombrosa, el autor nos introduce en el mundo de la simetría y su lenguaje matemático.

Bohr y Heisenberg en la obra teatral "Copenhague"

Heisenberg (izqda) y Bohr (dcha)La obra “Copenhague”, del dramaturgo inglés Michael Frayn, intenta reconstruir lo que tal vez acaeció en un enigmático encuentro entre el físico danés Niels Bohr y su antiguo amigo y alumno, el alemán Werner Heisenberg. Sucedió en 1941, en plena Segunda Guerra Mundial, era el mes de septiembre y las tropas nazis habían invadido “pacíficamente” Dinamarca. En el país ocupado está Bohr, director en Copenhague del Instituto de Física Teórica que lleva su nombre y, también, ciudadano de origen judío. Entre los invasores, Heisenberg, el líder del proyecto que Alemania desarrollaba para obtener energía nuclear a partir de la fisión del uranio.

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