Desean ser cicerones de ciencia y tecnología, compañeros de viaje para mentes inquietas, y apuestan por una cultura que le da la mano a la ciencia. Se hacen llamar cytcerones.

Aviso a navegantes, Blogs de cytcerones

En nuestro Blog comunitario puedes encontrar humor del fino en las viñetas de dragones, experiencias con y para peques en el blog de Pequegenios, y artículos de divulgación elaborados por Rosa. También tienes artículos divulgativos en la página de inicio escritos por Beatriz, la lianta de este portal.

A todo gas


Los gases nobles son un grupo de elementos químicos formado por el Helio (He), Neón (Ne), Argón (Ar), Criptón (Kr), Xenón (Xe) y el radiactivo Radón (Rn). Son gases sin olor, sin color y un poco antisociales porque tienen muy poca reactividad química. Su utilidad más famosa quizá sea la de iluminación. Cuando se les excita eléctricamente... lucen. Te sonará lo de las 'luces de Neón' o los 'faros de Xenón'.

ADN, la nueva huella digital

 
 

¿ADN para entrar en una discoteca? Este toque de humor nos recuerda miedos candentes de ayer y de hoy; la manipulación genética y la discriminación social que para ella podemos imaginar. Como en la película “Gattaca” (1997) que trata de un lugar donde la ciencia margina al hombre; un centro aeroespacial destinado a la élite de una sociedad en la que sólo los genéticamente superiores pueden triunfar. 
 

Fenómeno El Niño, una ingrata y larga visita

Desde mayo se dice "Que viene El Niño", aunque algunos medios ya adelantaban en marzo "El Niño está aquí". Pero a lo largo de este verano, y ahora que se tienen más datos del Océano Pacífico, se habla de lo intenso que será. Desde mediados de agosto vemos titulares como "¿Será el fenómeno de El Niño de 2015 el más intenso registrado?", "El Niño será uno de los peores desde 1950 por el cambio climático", "Fenómeno meteorológico El Niño podría romper récords". Eso dicen los titulares, ¿qué dicen los científicos? 
 
Ilustración: cortesía de usuario dragones

En la Luna llena y tres minutos

Cada noche observa la luna y sonríe cuando brilla en la noche clara. "¿Cómo está hoy la luna?" Grande y redonda como una pelota,  parece un gajo de mandarina, falta un buen trozo para que esté llena, no la veo por ninguna parte, no está ... Así está hoy la luna ... Con sus deditos de manos tranquilas mueve la aguja, así, así está la luna. No, así mejor, dice con risa juguetona mientras toca con suavidad su reloj de fases lunares. Calla y, con toda la solemnidad que su corta edad le permite, alza su mirada para hacer una propuesta muy seria: "Cuando la aguja esté en la luna llena y tres minutos, cenamos. Vale?" Crédito de foto: cytcerones

Dejarle hacer, sin intervenir demasiado

No indicarle cómo experimentar, del mismo modo que no le explicamos cómo jugar. Dejarle hacer, sin más, ya llegará el momento de enseñarle cómo se utiliza ese embudo o aquel colador. Concederle este tiempo de experimentación libre, antes de lanzarse a dar instrucciones y “dirigir”, es lo más difícil pues el pasado pesa y el modo en que aprendimos también. Pero intentarlo vale la pena, basta con estar ahí, cerca.
 
Crédito de foto: cytcerones
 

Nuevos centinelas para los volcanes

"Spider" robótico para vigilar volcanes. JPL/NASATienen el tamaño de un microondas y tres patas, sus creadores les llaman "spiders". Pueden detectar terremotos, medir sutiles deformaciones del suelo, sentir explosiones volcánicas y detectar nubes de cenizas. Son los nuevos vigilantes de las montañas de fuego y desde hace un mes en el Monte Santa Helena ya habitan algunos de ellos. Es el resultado del trabajo conjunto de ingenieros y científicos de la NASA, el USGS y la Universidad del Estado de Washington en Vancouver.

Gattaca, reservado para la excelencia genética

Cartel de la película Gattaca (1997)Tiene más de una década de vida y sin embargo aún provoca debates. Es “Gattaca” (1997), una película de Andrew Niccol que al parecer pasó sin pena ni gloria por cartelera. Fue después, a partir de su edición para vídeo y DVD, cuando más interés suscitó tanto en círculos científicos como en los medios de comunicación. Y es que esta obra cinematográfica, enmarcada en “un futuro no muy lejano”, no suele dejar indiferente al espectador porque trata de miedos candentes; la manipulación genética y la discriminación social que para ella podemos imaginar. 

"El tesoro de Kepler " de Luminet

Tycho Brahe (izqda) y Johannes Kepler (dcha). Praga.Astrofísico, escritor y poeta, Jean-Pierre Luminet nos ofrece este año con su novela "El tesoro de Kepler" un fascinante viaje a los albores del S. XVII. Pronto el hombre sería destronado y el centro del universo dejaría de pertenecerle. El heliocentrismo ganaba terreno con sigilo y muchas dificultades, pero de forma inexorable. Cuando el astrónomo Tycho Brahe, mathematicus imperial de Rodolfo de Hausburgo, liberó en 1601 las observaciones que tan celosamente había guardado durante 38 años el avance se convirtió en inevitable. Allí estaba Johannes Kepler, uno de los mejores matemáticos de su tiempo para construir órbitas, para encontrar relaciones entre astros y planetas, para elaborar un nuevo mapa del universo. ¿Cómo llegaron a encontrarse estos dos personajes?¿Por qué Kepler y no otro científico de la época?

Alemanes y aliados en busca de la bomba atómica

Reactor nuclear de HaigerlochQue los físicos alemanes quisieran o no fabricar la bomba atómica siempre ha estado en tela de juicio. Antes de la guerra Alemania era un destino privilegiado para todo científico, los mayores avances en ciencia y tecnología estaban germinando allí, era fácil suponer que lo conseguirían durante el régimen nazi. La sorpresa fue en realidad conocer su fracaso y escuchar después un sinfín de exculpaciones que han llevado a muchos a proclamar la superioridad moral del equipo alemán sobre los científicos del proyecto Manhattan, que sí lograron tan terrible propósito.
 
La mayoría de los científicos que no eran nazis y, sin embargo, trabajaron para Hitler adoptaron una postura dual; se centraban en la investigación objetiva, considerada un bien superior, y se adaptaban o sometían a la situación política en un aura de “pureza irresponsable”. Los aliados por su parte aplacaban su conciencia convencidos de que el enemigo avanzaba más deprisa hacia la bomba atómica. Hasta diciembre de 1944 no tuvieron certeza del fracaso de los alemanes, cuando llegó a Estrasburgo un grupo de agentes secretos, el equipo Alsos, liderado por Samuel Goudsmit, físico y políglota que conocía a Werner Heisenberg. El resultado de la misión, el reactor nuclear de Haigerloch, que nunca llegó a funcionar, y diez físicos capturados; incluido Heisenberg.

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